Edward de Bono nos muestra la gama sobre formas de pensar lateral y nosotros somos quienes escogemos; aprendiendo a diferenciarlas y hacerlas de la mejor manera.

“Actuar como si” Si actúas como un pensador te convertirás en uno.

Si comenzamos por adoptar la postura de pensar y realizamos poco a poco las acciones adecuadas para llegar a ser, debemos tener por seguro que en algún momento desempeñaros ese rol que tanto habías actuado.

Poniéndose un sombrero. Un proceso muy deliberado

“pensar no es una excusa para no hacer, sino un modo de hacer las cosas mejor…”

Colocarse el sombreo de pensar es una forma de decirle a los demás que vamos a pensar concienzudamente, no solo automática o rutinariamente, sino de manera deliberada y concentrada para el mejoramiento de nuestro entorno.

Por lado, está el pensamiento rutinario o el que solo reacciona ante situaciones pasadas y que están en espera de acciones futuras para continuar. Es automático y poco reflexivo, pues estará solo atento a reaccionar ante una situación sin pensar en el mapa o proceso a seguir. Por otro lado, esta el pensamiento deliberado, o lo que ejemplifica como TIC (Tarea de Investigación Cognitiva), que realiza un mapa que relacione todos los factores que ayuden en la ruta, de manera que se puede validar la acción o modificarla de la mejor forma.

Con esta idea, se ejemplifica lo que el libro pretende dar a entender, pues cada sombrero correspondiente a un determinado color es la base de un pensamiento crítico y responsable, los cuales en suma, complementan el mapa.

Intención y desempeño

“… la intención no es suficiente. Debes efectuar los movimientos”. “Ser un pensador implica querer conscientemente serlo…”

No basta con tener la intención de ser o hacer algo en especial, pues el simple hecho de querer algo no significa que lo tendrán; necesitas desempeño y empeño para lograr las cosas, entonces si tienes la intención concienzuda de ser un pensador, mediante un buen desempeño lo lograrlas realizar.

Representar un papel. Unas vacaciones del ego

“El pensamiento comienza ahora a fluir de los papeles representados y tu no de tu ego”

En muchas ocasiones y en la mayoría de las personas, el ego, juega un papel importante en la forma de pensar, sin embargo, al asumir el rol de pensador, debemos dejar a un lado eso, y mantenernos pensando, pues si dejamos que el ego nos supere, podremos llegar a un estancamiento y una visualización propia errónea y estática, como si fuéramos perfectos, lo cual nos limitaría.

La melancolía y otros fluidos

“que un sistema es activo significa que la información se organiza por sí misma en estructuras y pautas en lugar de quedarse pasivamente en una superficie a la espera de que el procesador externo la organice”

Si bien, nuestro pensamiento está influido química, biológica e intelectualmente por las emociones, debemos, como sistema activo y auto organizado, de distribuir la información y los factores que en ella influyen para que no afecten directamente nuestras forma de pensar.

El “juego” de los seis sombreros para pensar, es solo una forma de organizar lo que creemos que hacemos perfectamente por tener la capacidad de pensar. Distribuimos los factores internos y externos para adecuarnos a cada forma de pensar, haciéndonos conscientes y reflexivos de la necesidad de la creación de la mapa que contiene la diversas formas de pensar.

El propósito del pensar con seis sombreros

“El primer valor… es el de la representación de un papel definido”, así, podemos actuar el papel de dicho sombrero sin que nuestro ego influya en él.

“el segundo valor es el de dirigir la atención”, y no solo reaccionar antes los estímulos, así podemos dirigir la atención a diversas cosas y situaciones.

Lo que significa cada sombrero nos permite de manera conveniente cambiar o pedirle a alguien que cambie para la mejora del pensamiento.

El valor número cuatro es la posible base en la química cerebral, relacionado con emociones influyentes en el mapa del pensamiento, que le da la característica y organización emocional a cada sombrero.

Los seis sombreros establecen determinadas reglas para la construcción del mapa, algo muy opuesta a la estructuración de la discusión, pues aquí, se necesita más que la simple reacción ante estímulos.

Seis sombreros, seis colores

Para distinguir la función de cada sombrero, es más fácil distinguirlos por su color, dándoles un significado fácil de recordar a cada uno:

El blanco es neutro y objetivo, por lo que refleja los hechos objetivos.
El rojo relacionado con las emociones, nos brinda un punto de vista subjetivo.
El negro representa negatividad y hace referencia a ese tipo de pensamiento.
El amarillo por su vistosidad y positivismo, hace referencia a lo opuesto del pensamiento negativo.
El verde, representando fertilidad y abundancia, hace énfasis al pensamiento creativo y la imaginación
Y por último, el azul, que representación la organización y el control de todo el proceso del pensamiento.

Si bien, podemos quitar y ponernos cualquiera de los anteriores, debemos estar conscientes de lo que cada uno significa y la importancia de no estar estáticos y poder transitar de uno a otro sin problemas.

El pensamiento del sombrero blanco

El color blanco, como ausencia de color, nos indica una neutralidad y objetividad sobre nuestro pensamiento, de manera que opinemos y pensemos de manera imparcial y objetiva. Ésta forma de pensar nos otorga credibilidad y valor a pesar del grado de credibilidad, siempre y cuando se encuentre en el “marco” apropiada para el grado de probabilidad.

Con este sombrero, nos debemos parecer a una computadora, es decir, a un aparato neutral y objetivo.

El pensamiento del sombrero rojo

Éste sombrero nos permite dar a conocer nuestras emociones y sentimientos sin intentar justificarlos o basarlos en la lógica. Hace visibles nuestras opiniones dentro del mapa del pensamiento como una guía de valores.

Permite por un lado, demostrar las emociones comunes y simples dentro de nosotros, hasta sentimientos, presentimientos, intuiciones, sensaciones y percepciones que nos permitirán explorar nuestro punto de vista y el de los demás.

El pensamiento del sobrero negro

Si con algo siempre es asociado el color negro, es con lo negativo y pesimista. El pensamiento del sombrero negro, señalará lo incorrecto o erróneo, encontrada las dificultadas para cualquier acción o reflexión. Es una especie de predicción hacia el futuro sobre lo que no va a funcionar, así como los riesgos y las imperfecciones; de igual manera revisa el pasado para verificar que encaja con el presente haciendo preguntas negativas y contrarias a lo que el pensamiento del sombrero amarillo realiza.

El pensamiento del sombrero amarillo

Lo que el color amarillo simboliza, se refleja en lo positivo, constructivo, luminoso y optimista del pensamiento.

El pensamiento del sombrero amarillo se ocupación de la evaluación positiva, a diferencia del sombrero negro.

Dentro de éste pensamiento, se reúnen los sueños, visiones y esperanzas, con los aspectos lógicos y prácticos para la búsqueda del valor, operabilidad y eficacia de las cosas.

 El pensamiento del sombrero verde

Está estrechamente relacionado con el pensamiento creativo, que reúne una serie de actitudes, lenguajes y técnicas, para el surgimiento de nuevas ideas que van más allá de lo establecido, lo conocido u obvio, permitiendo alcanzar metas cada vez mayores.

La provocación y el pensamiento lateral, son la base de éste pensamiento, que nos permitirá salir de lo rutinario para alcanzar más y mejores resultados.

El pensamiento del sombrero azul

Es el pensamiento del control y la organización, el que piensa acerca del orden del pensamiento y quien da pauta para elegir o cambiar los sombreros dentro de determinadas situaciones.

El pensador de éste sombrero, definirá los temas y las preguntas, el objetivo y los procesos, siendo responsable de la visión global y las conclusiones, así como del cumplimiento de las reglas del juego. Es una especie de mediador o director de orquesta, sin embargo, estará siempre abierto a comentarios y recomendaciones de otros pensadores para guiar de manera adecuada el mapa del pensamiento.

En conclusión, éste tipo de “juego” podrá permitirnos analizar el pensamiento y separar sus componentes para hacerlo más factible y eficaz, por otro lado, permitirá conocer y comprender cada uno de éstos pensamientos para no inclinarnos con uno en específico.

Para la realización del pensamiento, el método de los seis sombreros, nos permitirá elaborar el mapa y posteriormente crear la ruta con base en cada pensamiento y la utilidad dentro de él, eliminando ego y lógicas rutinarias.