¿De dónde vienen las buenas ideas?

Siempre al pensar, queremos innovación, creatividad y mejores ideas. Sin embargo, Steven Johnson, encuentra una situación que llama la “lenta corazonada”, al descubrir que a lo largo de la historia todas aquellas buenas ideas toman tiempo en evolucionar,  proviniendo de la parte sentimental, gustos y preferencias de las personas, donde existen ocasiones en las están compartidas.

Las buenas ideas, necesitan tiempo de incubación, hasta convertirse en algo más que solo la suma de dos partes.

El incremento histórico de conectividad y nuestra habilidad para intercambiar nuestras ideas con otras personas han sido el motor para la innovación científica y tecnológica, pues hemos encontrando nuevas formas de conectarnos con otras personas, compartir lo que pensamos, complementarlo e incluso encontrar cosas nuevas, siendo la verdadera lección sobre el origen de las buenas ideas.


Edward de Bono. Experto en pensamiento creativo

Acerca del cerebro, él lo describe como una especia de computadora con un software, que si bien se desarrolló desde hace miles de años, desde Sócrates, Platón y Aristóteles, no ha evolucionado en su totalidad.

Poniendo un ejemplo sobre el progreso relacionado con China, un país que hace muchos años tenía avances tecnológicos y científicos importantes, comenta que éste, se ha adentrado a un callejón sin salida sobre el conocimiento, donde dejaron a un lado la especulación, hipótesis e imaginación para buscar la verdad absoluta.

El pensamiento creativo es una habilidad, un pensamiento débil que no siempre es cuestión de espontaneidad o capacidad específica de unas cuantas personas, no es cuestión de ser diferente solo por querer serlo, sino que para que una idea sea creativa, además de ser diferente, tiene que estar probada.

Uno de los problemas que enfrenta este pensamiento, es su capacidad de error y lo que esto significa para muchas personas, sin embargo, lo que él menciona es que no por no tener éxito es llamado error, sino un desenlace no deseado de manera justificado.

Pensar “fuera de la caja” significa pensar en ideas inusuales, creativas, es decir, salir de la “caja” en la que vivimos y nos desenvolvemos con nuestras restricciones, para tener un pensamiento “creativo”, “inusual”, “lateral” que se desplace fuera de la line por la cual todos los demás se dirigen.



La agilidad mental, creatividad y espontaneidad se entrenan…

Todos los conceptos anteriores pueden ser entrenados hasta alcanzar su dominio, lo cual debe ser inculcado en todos los niveles, produciendo personas creativas e innovadoras no solo para el campo labor, si no en general, para situaciones y soluciones cotidianas.

Pensar en cuestiones imposibles, problemas inusuales, analogías, relaciones, ejercicios, pero sobre todo en ideas creativas, nos traerá más que solo una felicitación una satisfacción personal sobre la forma de trabajar nuestro cerebro y observar nuestro alrededor.

 


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